jueves, 29 de octubre de 2015

CILINDRO RESIDUAL EN QUERATOCONO

Cuando analizamos las posibles soluciones para un paciente con queratocono, siempre sabemos que, salvo un caso muy excepcional, la mejor agudeza visual la alcanzaremos con lentes rígidas.
Por lo general la mayor proporción de aberraciones ópticas se origina en la cara frontal (convexa) de la cornea debido a que la interfase presenta la mayor diferencia en índices de refracción (1,00 aire vs 1,376 cornea), por lo tanto las variaciones de curvatura corneal generan desviaciones importantes de la luz que provocan la mala calidad visual.
Pero ahí no termina todo. Existe otra interfase importante que suele generar aberraciones irregulares y con los sistemas de diagnóstico que existen actualmente cada vez se puede medir con mayor precisión.
Se trata del límite endotelio-humor acuoso.
Las más recientes investigaciones indican que el queratocono suele comenzar por un adelgazamiento corneal desde atrás hacia adelante. Es decir que primero se deforma el endotelio y luego paulatinamente la superficie frontal.
Esto es muy importante porque mediante una topografía de elevación como los sistemas de cámara Scheimpflug (Pentacam, Galilei, etc) se puede detectar un indicio de queratocono en una cornea que no presenta irregularidades en la superficie frontal. (Es decir que la topografía por plácido puede mostrar una cornea normal y tratarse de una cornea que está desarrollando una ectasia).
Dicho todo esto, la interfase endotelio-humor acuoso tiene una variación menor de índices refractivos (1.376 cornea vs. 1.3375 humor acuoso), por lo tanto pueden existir altas distorsiones endoteliales pero su impacto refractivo será menor que si las mismas distorsiones se encontraran en el epitelio.
Por poner un ejemplo, si la topografía de la cara interna de la cornea nos muestra una diferencia de radios de 5.28mm a 13° X 4.85mm ello nos originará un cilindro de -0.7 dioptrías a 13°, mientras que si esos mismos radios correspondieran a la cara frontal de la cornea, originarían en la cara frontal un cilindro de 5.66D.
El cilindro se reduce mucho por lo similar que son los índices de refracción de la cornea y del humor acuoso.
Ahora yendo al terreno de la adaptación de lentes, es muy común que al utilizar la técnica de elevación apical, al no haber compresión sobre la punta del cono, las deformaciones del endotelio se hagan más evidentes que en una adaptación clásica con apoyo central marcado.
Estimo que por este motivo se detectan tantos residuales en la adaptación de esclerales y lentes de elevación apical mientras que en la adaptación clásica casi no aparecen.
En mi experiencia, en un 30% a 40% de los queratoconos adaptados con elevación apical o esclerales si uno busca la máxima AV incluyendo valoración con test de sensibilidad al contraste suele aparecer un astigmatismo residual proveniente de la deformación del endotelio.
Yo antes era un poco reacio a adaptar lentes rígidas tóricas frontales por temor a problemas en su estabilización pero hace un tiempo me incliné a comenzar a corregir estos residuales con la misma lente y me está dando muchas satisfacciones.
Para finalizar, lo que quería manifestar era alentar a que aprovechemos las ventajas de la tecnología actual porque nos permite lograr mejores niveles de visión corrigiendo esos cilindros residuales con mucha estabilidad.
En el video, un queratocono medio con una lente inicialmente de prueba esférica donde se observa el levantamiento de borde en hora 6. A su vez esta paciente tiene un cilindro residual de -1.00 en 180°.
En la continuación del video se ve la lente finalmente adaptada que incorpora borde asimétrico, prisma de estabilización y toricidad frontal logrando una AV. de 10/10 o de 20/20 para los lectores del hemisferio norte.
Tenemos que aprovechar las maravillas que se pueden fabricar con los tornos de control numérico actuales!


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